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HISTORIA DEL CURTIDO

Curtidores del siglo XVI
 

El curtido es el proceso de convertir la piel putrescible en cuero imputrescible, normalmente con tanino, un compuesto químico ácido que evita la descomposición y a menudo da color.

 

Métodos de curtido modernos



Pieles curtidas (wet-blue) en Curtidos Llinás

Las etapas del curtido son:

  • Preparación
  • Curtido y otros tratamientos químicos
  • Terminación de la superficie

La preparación de las pieles comienza curándolas con sal. Esto puede hacerse con sal húmeda, salando fuertemente las pieles y prensándolas en paquetes durante unos 30 días, o bien con salmuera, agitando la pieles en un baño salado durante unas 16 horas. Las pieles se mojan luego en agua limpia para eliminar la sal y en una solución de cal y agua para ablandar el pelo. La mayoría del pelo se elimina entonces usando una máquina y quitando los restos a mano con un cuchillo romo, proceso conocido como labrado. Dependiendo del uso que vaya a darse al cuero, las pieles pueden tratarse con enzimas para ablandarlas.

El curtido puede ser realizado con métodos vegetales o minerales. Antes del curtido las pieles se limpian de pelos, grasa y sal y se remojan en agua por un periodo de 6 horas a 2 días. Para prevenir el daño de las pieles por crecimiento bacteriano durante este periodo, se usan
biocidas como el pentaclorofenol.


Bombo de curtición en Curtidos Llinás


Métodos:
 

CURTIDO A LA GRASA : Curtido obtenido por incorporación a la piel de grasas blandas de origen animal, las cuales producen la fijación de materias grasas al experimentar modificaciones químicas en contacto con las fibras.

CURTIDO A LA SÍLICE : Pieles o cueros curtidos con compuestos silíceos que se caracterizan por su color blanco y la plenitud de la curtición. Normalmente tienen escasa resistencia a la tracción y al desgarre.

CURTIDO AL ACEITE : Curtido obtenido mediante el tratamiento de aceites de pescado, de animales marinos, o sintéticos, sobre pieles adecuadamente preparadas. Estos aceites se someten después a oxidación u otros cambios químicos, resultando una combinación química de los derivados del aceite con la piel. 

CURTIDO AL ALDEHÍDO : Curtidos obtenidos tratando descames de pieles ovinas o pieles ovinas desfloradas, con aldehídos.

CURTIDO AL ALUMBRE :
Curtido obtenido mediante el uso de una mezcla cuyo principal ingrediente activo es una sal de aluminio. El color natural del curtido, es blanco.

CURTIDO AL AZUFRE : Curtido obtenido incorporando azufre y sus compuestos a la piel, por tratamiento ácido y sulfato de sodio.

CURTIDO COMBINADO : Piel o cuero curtido con dos o más agentes curtientes.

CURTIDO MINERAL : Piel o cuero que ha sido curtido con sales minerales, tales como las de aluminio, hierro, cromo y circonio.
 
Aunque los más utilizados actualmente son el vegetal y el curtido al cromo, que es el que se utiliza en Curtidos Llinás. 

CURTIDO VEGETAL: usa tanino (de donde procede el término «
tenería»). El tanino se produce naturalmente en la corteza de algunos árboles, siendo los más usados en la actualidad los de castaño, roble, tanoak, pinabete, quebracho, manglar, zarzo y cerezo. Las pieles estiran sobre marcos y se sumergen durante varias semanas en cubas con concentraciones crecientes de tanino. La piel curtida vegetalmente es flexible y se usa para maletas y muebles.

CURTIDO AL CROMO
Se utiliza desde  hace más de un siglo, cuando Knapp en 1858 descubrió el uso del cromo como material curtiente o mejor dicho, lo patentó, porque en el año de 1853, el Francés Cavalin descubrió la utilidad de las sales de cromo, las cuales permiten lograr cueros firmemente curtidos y con características hasta ese momento nunca obtenidas, como son: resistencia a la ebullición, al desgarre, buena elasticidad y permeabilidad al vapor de agua. Unos cinco años después, Knapp patentó la curtición a dos baños y finalmente entre 1887 y 1892, el Alemán August Schults logró la primera curtición a un solo baño. Desde entonces no se ha dejado de emplear el cromo para curtir. Actualmente, el 80% de todas las pieles mundiales se curten de esta manera. No confundir este cromo con el hexavalente.
 
Las pieles, son sometidas a la acción de diferentes agentes químicos que interaccionan con las fibras del colágeno para obtener un cuero estable y durable.

En los bombos, la acción del cromo, convierte a la piel en cuero, un material estable, impidiendo su degradación. Después de la curtición al cromo, el cuero se escurre, rebaja y divide mecánicamente para obtener el "wet blue", un producto cuyo nombre se debe al color azul verde del sulfato de cromo. Los cueros sin cromo, por su color claro, se llaman "wet white".

El cromo que no es absorbido por el cuero, se recicla para su reutilización. Una de las tareas más complejas es lograr que todas las partidas de un mismo color minimicen sus diferencias, conservando un mismo patrón. A soplete o a rodillo, después de cada mano de pintura, los cueros se pasan por túneles de secado a temperaturas adecuadas. Una vez secos, los cueros se someten a diversos procesos de ablandamiento quedando listos para su terminación o acabado final. Allí, se les aplican diversos productos que en combinación con procesos mecánicos, hacen que el cuero sea más durable, resistente y obtenga diferentes texturas y aspectos: Nobuck, ante, napa, doble faz, acabados abrillantados y metalizados, efectos tornasolados y nacarados, anilinas,  crispados, engrasados, grabados, hidrofugados , serraje, napados, napa lavada, arrugados...



Planta de depuración en Curtidos Llinás


Métodos de curtido antiguos

En la antigüedad el curtido se consideraba una industria nociva y era relegada a las afueras de las ciudades, las zonas pobres. De hecho, los antiguos métodos de curtido eran tan malolientes que las tenerías que los emplean, aún siguen estando aisladas de las ciudades. Los antiguos usaban el cuero para odres, bolsos, arneses, botes, armaduras, aljabas, vainas, botas y sandalias. Sobre 2500 adC, los sumerios empezaron a usar el cuero, tachonado con cobre, en las ruedas de los carros.

                         
                                        Técnicas de curtición en el antiguo Egipto


Los curtidores tomaban las pieles de animales y las remojaban en agua. Entonces las aporreaban y restregaban para eliminar los restos de carne y grasa. Luego remojaban las pieles en orina para ablandar el pelo o las dejaban secar durante varios meses, después de lo cual las bañaban en una solución salina. Después de que el pelo se hubiese ablandado, los curtidores lo raspaban con un cuchillo.Cuando el pelo era eliminado, los curtidores ablandaban la piel con una solución de estiércol. Las heces de los perros eran las preferidas para este fin, por lo que en las ciudades antiguas era frecuente ver a niños recogiéndolas para ello, al igual que en las esquinas se colocaban orinales para recoger la orina humana para luego usarlas en las curtiderías. También se les aplicaba aceite de cedro, alumbre o tanino y se estiraba la piel a medida que perdía humedad y absorbía el agente curtidor.


Estirado y secado artesanal

 

El cuero sobrante podía transformarse en cola. Para ello, los curtidores ponían trozos de pieles en una cuba de agua y los dejaban pudrir durante meses. La mezcla de ponía entonces al fuego hasta evaporar el agua y lograr así el pegamento.

Generalidades

La palabra cuero proviene del latín curium (Piel de los animales, curtida), es decir se trata de la piel tratada mediante curtido. El cuero en definitiva proviene de una capa de tejido que recubre a los animales y que tiene propiedades de resistencia y flexibilidad bastante apropiadas para su posterior manipulación. La capa de piel es separada del cuerpo de los animales muertos, se elimina el pelo o la lana, salvo en los casos en que se quiera conservar esta cobertura pilosa en el resultado final y posteriormente es sometida a un proceso de curtido

La Península Ibérica ha estado desde sus comienzos muy unida con la piel. Se puede ver sino la definición que hace de Hispania ofrece Estrabón poco después de iniciarse la era cristiana: "Hispania es semejante a una piel extendida a lo largo de Occidente a Oriente", y a veces mecionamos que la península es una piel de toro, indicando únicamente la forma de la península.


Tenería medieval de Ávila y tenerías tradicionales en el Fez actual

 

 

Imperio Romano

En la época del Imperio Romano se sabe que el principal consumidor de artículos de cuero fueron las Legiones, y este comercio estuvo centralizado en la ciudad de Roma a través de un gremio de comerciantes de cueros y pieles del puerto de Ostia. Uno de los elementos desencadenantes de la guerra de Cartago fue precisamente el comercio del cuero. Cartago era suministrador de cueros gracias a los mercados instalados en el norte de África, de pieles a los diferentes países mediterráneos, y fue la ruptura con las leyes de monopolio imperial que regulaban el comercio de las pieles a favor de Roma, la que la desencadenó, entre otros factores.

A partir del siglo III adC, y muy especialmente de la época del imperio romano, los mercados de cuero proliferan en todo el mundo romanizado. Quizá sea el sur de Francia y la práctica totalidad de la Península Ibérica la zona más abundante en este tipo de industrias. Un ejemplo es el hallazgo encontrado en el pueblo de Botorrita (Zaragoza) donde han aparecido cantidades de cal, de azufre y de otros productos químicos, o el yacimiento de Contrebia Belaisca, correspondiente al período comprendido entre los siglos I adC y III a.C. que demuestran el desarrollo de la piel en tan temprana época en la romanizada Hispania.

 

Útiles de las legiones romanas hechos con cuero

Edad Media

Oficialmente en el año 476 corresponde la caída del Imperio Romano de Occidente, y desde esta época Carlomagno dicta numerosas leyes prohibiendo o limitando el comercio de determinadas pieles, y al mismo tiempo carga con impuestos de otras. Por esa época se tiene conocimiento de pieles bastas, mal trabajadas y de procedencia local: garduña, comadreja, gato montés, topo, liebre, ciervo, buey, cordero y cabra. La más cotizada es la de marta. Se sabe que para fabricar adornos para las mangas, cuellos, los nobles germánicos y mediterráneos importan desde el Cáucaso pieles de armiño (Denominada también arminia o rata de Armenia).

Por otra parte, al desmoronarse progresivamente las vías de comercio romanas, el papiro para escribir se hace cada vez más escaso en Occidente, beneficiando a una industria local de producción de pieles finas para la fabricación de pergamino.

  
Beatos de Liébana en pergamino

 El trabajo artístico del cuero fue introducido en Europa a través de la Península Ibérica en la época de predominancia de la cultura árabe, siendo Córdoba su principal centro de producción y donde se arraigó con mayor fuerza perdurando hasta nuestros días. Allí los cordobeses enseñaron a preparar, curtir, teñir y dorar el cuero, volviéndolo tan brillante que se podían mirar en él “como en un espejo”. En tiempos de Abderrahman II aprendieron los andalusíes a dormir en lechos de cuero preparado y a comer sobre pequeñas bandejas de cuero, más limpias e higiénicas que las mesas de madera.

Los cordobanes tienen su origen en la capital del
Califato, y se conocen como tales, las pieles de macho cabrío curtidas con zumaque (Rhus coriaria), planta rica en taninos curtientes que daba a los cueros mayor flexibilidad y resistencia, y que resulta abundante en el entorno físico de la provincia cordobesa.

















De cordobán se fabricaban guantes, manteles, esteras, calzado, etc.; pero los de mayor prestigio eran los cordobanes ornamentales y para ello se empleaban diferentes técnicas como: trazado, modelado, repujado, incisado, ferreteado o calado; elaborándose de este modo arcones, estuches, sillerías, encuadernaciones y otros objetos. Los cordobanes, a diferencia de los guadamecíes no van metalizados. 


El Renacimiento (España) y el gremio de curtidores en la Barcelona Medieval 

Algunos autores han contribuido a un estudio de las propiedades del cuero uno de ello es Ramón Llull que cerca del año 1290 escribe el Llibre de les Bèsties como parte integrante del Llibre de Meravelles o Fèlix y que se puede decir constituye una auténtica joya para el estudio de la relación entre las pieles utilizadas en la curtición y los animales que las procuraban: oveja, cabra, carnero, macho cabrío, gamuza, ciervo, buey, caballo, asno, conejo, liebre, león, zorra, leopardo, oso y osa, pez, serpiente, lobo, elefante, jabalí, gato, perro, ratón y rata. 

En realidad, desde los tiempos de Ramón Llull hasta nuestros días, en materia de suministro de pellejos, no se han producido grandes innovaciones, salvo en el apartado correspondiente a la peletería de lujo. Resulta una incógnita saber cual era la vida cotidiana de los artesanos del
siglo XIV, no obstante se dispone de un documento, el Quadern de Comptes que es una especie de libro de contabilidad muy rudimentario que procede de Jaume March y de su hijo Bernat March y que nos suministra abundante información sobre el comercio del ramo de la piel en Vic y de la región. Las cuentas muestran qué tipo de cueros se utilizaban mayoritariamente por aquella época, y de dónde se importaban y se sabe que el gremio de zapateros es el más numeroso de entre los profesionales del sector (averiguado por los Libros de Sepulturas.)


curtidor del cuero
Curtidores del Siglo XV - XVI

En el siglo XIV, el gremio de curtidores de Barcelona, tenia a su mayoria de miembros ubicados en las calles que van desde el paseo del Born y en dirección opuesta al mar,  fue el gremio de curtidores, uno de los sectores más activos de la Barcelona medieval y moderna. 
En el complejo negocio de las pieles, los blanquers (adobadores) eran los artesanos que eliminaban el pelo o la lana de las pieles, y las trabajaban hasta dejar pieles “en blanco”, de donde procede su nombre. Los assaonadors (curtidores) eran aquellos que realizaban las operaciones de acabado de pieles o cueros adobados, engrasándolos, tiñéndolos o aplicándoles productos necesarios. Posteriormente, entregaban las pieles ya listas a zapateros y otros oficios cuyo trabajo se relacionaba con la manufactura de la piel.
Los curtidores se agrupaban alrededor de la calle dels Assaonadors o calle de los Curtidores, y en sus cercanías se encuentra también la calle de la Blanqueria (adobadores), igualmente propia de grupos de trabajadores relacionados con el mismo ramo profesional. 
El momento álgido del negocio de la piel en Barcelona tuvo lugar entre los siglos XVI y XVII, y a este momento corresponde precisamente la construcción de la casa gremial de los curtidores, situada en la esquina de la calle de su mismo nombre con la de Montcada. La fachada de la misma incluye elementos decorativos comunes –como veremos- a muchas otras casas gremiales: el símbolo del gremio – sobre la puerta del edificio puede verse el peine o cepillo utilizado para raspar las pieles- y la estatua del santo patrón –san Juan Bautista- en la hornacina de la esquina de la fachada de la casa. 

Casa de l'antic gremi d'assaonadors de Barcelona / Casa del antiguo gremio de curtidores de Barcelona
San Juan Bautista, Santo Patrón de los curtidores barceloneses



Los adobadores, organizados en cofradía desde el siglo XIII, se ubicaron dentro de la trama urbana teniendo siempre presente la imperiosa necesidad de contar con en las cercanías con una corriente de agua que se llevara el agua sucia resultante del trabajo de limpieza y adobado de las pieles, y por ello buscaron un emplazamiento junto a la antigua acequia, denominada Rec Comtal.
Organizados en cofradía desde el siglo XIII, los adobadores contaron con una casa gremial que desapareció en el s. XVIII, al mismo tiempo que iglesia del convento de San Agustí Vell, en cuyo altar habían dispuesto su la capilla gremial. Entonces adquirieron una casa en la cercana calle del Portal Nou, la reformaron, e incluyeron en sus muros una losa con un león –el símbolo del gremio- esculpido. Dicha casa fue también destruida hace unos años, aunque la lápida es aún visible en la fachada del edificio moderno que la sustituyó en el mismo solar.

 

El Comercio
de la Piel en el siglo XVIII 


Francia fue de los principales países en renovar la industria del curtido del siglo XVIII, Colbert, ministro del Rey Sol, fue el primero que, enfrentándose al empirismo propugnado por los gremios de curtidores y demás artesanos de la piel, dio un fuerte impulso al análisis científico de los métodos de tratamiento de la misma, en particular de la curtición. Por encargo suyo, Des Billettes escribió en 1708 un trabajo titulado La tannerie et la préparation des cuirs (Curtiduría y preparación de los cueros), que supuso el fin de la tradición oral en este campo de la técnica. Otra obra clave sobre el mismo tema fue L'art du tanneur (El arte del curtidor), publicada en 1764 por el polifacético astrónomo Lalande.


En España también se intentó reactivar y proteger a la industria del curtido, una Real Cédula promulgada por Carlos III a 18 de marzo de 1783 proclamaba lo siguiente: "Que no sólo el oficio de curtidor, sino también las demás artes y oficios de herrero, sastre, zapatero, carpintero y otros a este modo, son honestos y honrados; y que el uso de ellos no envilece la familia ni la persona del que los ejerce, ni la inhabilita para obtener los empleos municipales de la República en que están avecindados los artesanos o menestrales que los ejerciten".

                              Real Cédula de S.M. Carlos III


Por lo que respecta al volumen alcanzado por el comercio y la industria de la piel en esta época, vamos a tratar de ofrecer una aproximación general aportando unos pocos datos muy significativos. El censo ovino en España en el año 1797 era de 11.700.000 cabezas, mientras que en algunas de nuestras colonias americanas, como por ejemplo Argentina, se exportaban grandes cantidades de cueros. En el año 1793 salieron del puerto de Buenos Aires, rumbo a España,1.400.000 cueros de vaca. También los barcos que venían de Cuba iban cargados de cueros y curtidos y, al decir de Vicens Vives, "cueros americanos alimentaron una poderosa industria barcelonesa hegemónica en el siglo XVIII: la de zapateros, sobre la cual no poseemos más información que su constante desarrollo y la expansión del mercado de consumo a toda España".

 
 
Constituye una prueba fehaciente de la influencia ejercida por este comercio con América el enorme impulso que experimentó nuestra industria de la piel y de sus derivados. Pero no debe olvidarse tampoco la contribución que hicieron a este desarrollo una serie de medidas proteccionistas, concretadas por escrito en 1781, en la "Real Cédula de Carlos III coincidiendo diferentes gracias, franquicias y privilegios a favor de todas las fábricas de curtidos del Reino". Dicha cédula supuso una sistematizada defensa de los intereses de la industria nacional de la piel y, al mismo tiempo, una modernización total de la misma. Por otra parte, a través de este plan la Administración de Carlos III, se propuso, aplicando por primera vez unos criterios universales y bien estructurados, estimular el desarrollo de las tenerías españolas. A tal fin ejerció un control fiscal sumamente riguroso, para conseguir que la transformación de las materias primas siempre tuviera lugar en España.

Aunque esta Real Cédula disponía que cueros y pieles sin curtir importados de países extranjeros pagaran menos impuestos que antes, no los declaraba sin embargo, tal como se requería para un sustancial abaratamiento de la producción, exentos del pago de derechos. Más tarde se rectificó este error, mediante una disposición promulgada en 1796, ya bajo el reinado de Carlos IV. Por ella se declaraban "libres de derechos de entrada y de internación las pieles y cueros que se introduzcan y hayan de beneficiarse en las fábricas de curtidos del Reino". 

 


Técnicas de curtición del siglo XVIII

 


Carlos III

 Usos

Historicamente el mayor uso dado al cuero es el de vestido y calzado, hasta el punto de ser la primera materia prima de la que se tiene constancia que se usara para vestir. Actualmente en este campo se utiliza principalmente en la fabricación de ropa de abrigo y calzado

Otro uso histórico del cuero fue en la fabricación de tiendas transportables, cubiertas, puertas y fabricación de canoas y barcas

Hasta el perfeccionamiento de las armas de fuego el cuero se empleó en la fabricación de armaduras ligeras, escudos y fundas de armas.

Tradicionalmente se utilizó en la fabricación de cuerdas, cinchas y correas, arneses para caballerías o animales de tiro. Actualmente su uso en los países occidentales está limitado a los arneses de equitación

La mayor parte de los códices de la Edad Media se han conservado hasta hoy en día gracias a que fueron escritos en pergamino. Disponemos de un considerable número de escritos religiosos, conventuales y nobiliarios, pertenecientes al período comprendido entre los orígenes de la patrística y la aparición de la imprenta. No obstante, el pergamino tuvo que enfrentarse, a partir del siglo XI, con un descubrimiento: el papel introducido en España y posteriormente en el resto de Europa, por los árabes.

Hoy en día se emplea el cuero en encuadernación, sobre todo es un material empleado en la cubierta de los libros.



El Curtidor, obra de José Salís, 1896


Los curtidores, por Tomás Martínez, 2007

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